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Propuesta de Biden podría ser respuesta a problemas de beneficios por discapacidad del Seguro Social


El anuncio de que la propuesta de presupuesto fiscal 2022 del presidente Joe Biden proporcionaría un aumento del 9,7 por ciento, o $ 1.3 mil millones, en fondos para la Administración del Seguro Social es ciertamente un paso prometedor hacia el regreso a la normalidad pospandémica.


Al igual que muchas agencias gubernamentales, la SSA cerró la mayor parte de sus oficinas de campo para proteger la salud de los empleados y clientes durante el COVID-19, pero el efecto dominó para quienes solicitan el Seguro por discapacidad del Seguro Social, o SSDI, ha sido devastador.

En medio de la pandemia, la acumulación de solicitudes de discapacidad pendientes a la espera de una decisión aumentó en un 30 por ciento. Los tiempos de procesamiento de las solicitudes aumentaron en 11 días, lo que significa que la solicitud promedio tardó 131 días en procesarse por la SSA. Estos retrasos tienen consecuencias tangibles, desde pagos hipotecarios atrasados ​​hasta mayores tasas de depresión, por lo que un aumento en los fondos de la SSA podría ser una medida que salve vidas para millones de estadounidenses con discapacidades.



La acumulación de solicitudes de SSDI era un problema incluso antes de la pandemia, pero los tiempos de espera han aumentado drásticamente desde que comenzó. Sin fondos adicionales para ayudar a aliviar la carga, las vidas de millones seguirán en juego. Durante la última década, 110,000 estadounidenses han muerto mientras esperaban recibir una determinación sobre sus beneficios por discapacidad.



Las aplicaciones existentes no son el único problema que enfrenta la SSA en los próximos meses. El 87,4 por ciento de las personas que se recuperaron del COVID-19 tenían al menos un síntoma persistente a largo plazo, como fatiga, reducción de la capacidad pulmonar o daño cardíaco. Estos hallazgos indican que las reclamaciones iniciales de SSDI seguirán aumentando a medida que se diagnostique a más personas con discapacidades a largo plazo como resultado de COVID-19.


No hay vuelta atrás a una época anterior a COVID-19, y aquellos con síntomas persistentes probablemente se sumarán al creciente número de estadounidenses que presentan reclamos de SSDI debido a discapacidades que interrumpen el trabajo.