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Estados Unidos mantiene la presión para mantener a raya a los migrantes centroamericanos


En los días anteriores a la toma de posesión del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, soldados mexicanos que patrullaban las orillas del extenso río Suchiate pocos migrantes entre el flujo comercial que cruzaba por el agua desde Guatemala.

La explicación más probable estaba a cientos de kilómetros donde fuerzas de seguridad guatemaltecas hicieron retroceder con porras a una de las mayores caravanas de migrantes con destino a Estados Unidos jamás reunidas, según un fotógrafo de Reuters y otros testigos.


"Tenemos miedo", dijo vía telefónica Rosa Álvarez, una migrante hondureña a un reportero mientras huía junto con un extenso grupo de personas hacia puntos ciegos entre las montañas con dos niños pequeños a cuestas.


La operación fue parte de un esfuerzo liderado por Estados Unidos, que se aceleró durante el gobierno del expresidente Donald Trump para presionar al mexicano y luego a los centroamericanos para detener la migración antes de llegar a la frontera con Estados Unidos.


Bajo la administración de Biden, es probable que continúe la misma estrategia general, al menos en el corto plazo, según seis fuentes estadounidenses y mexicanas con conocimiento de conversaciones diplomáticas.


Biden ha revocado gradualmente muchas políticas migratorias de la era Trump. Sin embargo, el nuevo gobierno ha alentado a México y Guatemala a mantener el control fronterizo en sus países para frenar la migración hacia el norte, según dos funcionarios mexicanos y un funcionario estadounidense, que hablaron bajo condición de anonimato.


Diplomáticos y expertos en temas migratorios dijeron a Reuters que sería políticamente conveniente para el gobierno de Biden evitar que los solicitantes de asilo y otros migrantes lleguen en masa a la frontera sur del país, especialmente cuando México y Estados Unidos están fuertemente afectados por el coronavirus y buscando contener su propagación.


También dijeron que cualquier prisa en el tema de la frontera podría dar a los opositores de Biden munición para hundir el resto de su agenda migratoria, que incluye abrir la puerta a inmigrantes que ya están en Estados Unidos para alcanzar la ciudadanía y reducir la espera de los solicitantes de asilo.


Sin embargo, la administración de Biden no ha respaldado específicamente la acción militarizada para contener la migración y ha prometido tratar a los migrantes con dignidad.


"Quieren que los países involucrados tengan controles fronterizos", dijo un exfuncionario estadounidense familiarizado con el asunto, quien también habló bajo condición de anonimato. "Esto no significa que retengan a todo el mundo y hagan retroceder a los migrantes. Ese no es el objetivo aquí", agregó.

Un portavoz de la Casa Blanca no quiso hacer comentarios en referencia a recientes declaraciones públicas de Roberta Jacobson, asistente especial del presidente para temas de la frontera suroeste.


Jacobson dijo a periodistas que la administración de Biden no había hablado con México sobre cómo despliega sus fuerzas de seguridad en su territorio.


Sin embargo, agregó que tanto diplomáticos de ambos países como Biden y el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, conversaron sobre la necesidad de trabajar conjuntamente en la gestión de la migración y destacó la importancia de abordar las causas fundamentales como pobreza y corrupción.


Otros dos funcionarios del gobierno, incluido Juan González, el principal asesor del presidente sobre política latinoamericana, subrayaron el reciente apoyo de Estados Unidos para la aplicación de la ley de inmigración en el sur de la frontera estadounidense.

"Tengo que reconocer el trabajo que ha hecho el presidente (guatemalteco) Alejandro Giammattei al manejar el flujo migratorio cuando las caravanas comenzaron", dijo González al sitio de investigación salvadoreño en internet El Faro, después de la represión de enero.


El gobierno mexicano ha informado a la nueva administración estadounidense que tiene la intención de mantener las actuales medidas de control migratorio porque es de interés soberano de México asegurar sus propias fronteras, dijo un funcionario mexicano de nivel alto que habló bajo condición de anonimato.


Biden ya se enfrenta a la presión de destacados legisladores republicanos que acusan a su gobierno de socavar la aplicación de las leyes de inmigración.


La nueva administración ha "esbozado una propuesta masiva de amnistía generalizada que debilitaría la aplicación de las leyes estadounidenses y crearía al mismo tiempo nuevos y enormes incentivos para que la gente se apresure a venir ilegalmente", dijo el líder de la minoría republicana en el Senado , Mitch McConnell, de Kentucky, tras el primer día de Biden en el cargo.

Funcionarios de Biden han rogado repetidamente a los solicitantes de asilo que no emigren ahora, subrayando que el gobierno necesita tiempo para promulgar cambios en materia de migración.


En tanto, defensores de derechos humanos afirman que apoyarse en México y Centroamérica para detener la migración masiva viola el derecho de las personas a solicitar asilo. Además, les some potencialmente a más violencia y abusos en sus viajes hacia el norte, dicen.


"Hemos visto una y otra vez que los enfoques militares realmente no impiden que la gente salga", dijo Daniella Burgi-Palomino, codirectora del Grupo de Trabajo de América Latina, una organización dedicada a influir en la política estadounidense.