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Dos proyectos de ley apuntan a arreglar el estado de Puerto Rico.


Dos proyectos de ley sobre el futuro de Puerto Rico están estancados en el Congreso. Ambos apuntan a resolver el mismo problema: el estatus político subordinado de Puerto Rico. Como territorio de Estados Unidos, Puerto Rico es el hogar de 3.2 millones de ciudadanos de los Estados Unidos que no tienen representación electoral en el gobierno federal. La isla carece de pleno autogobierno y soberanía propia.

La Ley de Admisión a la Estadidad de Puerto Rico, introducida por el Representante Darren Soto (D-FL) ofrece la admisión estatal de Puerto Rico. También tenemos la Ley de Autodeterminación de Puerto Rico, presentada por la representante Nydia Velázquez (D-NY), que establece una convención constitucional en la isla para definir todas las opciones de estatus no territorial de Puerto Rico.


A primera vista, ambas propuestas parecen plausibles. Sin embargo, el desacuerdo entre los patrocinadores de cada proyecto de ley sigue arraigado. Los testigos que testificaron en una audiencia reciente en el Congreso expresaron más que una mera diferencia de opinión. Cada lado parecía casi temeroso de la propuesta del otro. Podemos dar fe de ello: los dos testificamos en lados opuestos.


Bajo la ley nacional e internacional, si se aprueban estas propuestas, las opciones son la estadidad, la independencia y un estatus conocido como libre asociación, en el cual la relación de Puerto Rico con los Estados Unidos se regiría por un tratado entre ellos.