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¿Aumentarán mis pagos de beneficios por discapacidad del Seguro Social si mi discapacidad empeora?


Los pagos del Seguro de Discapacidad del Seguro Social (SSDI) no cambian si su condición se vuelve más severa o limitante. Este es el por qué:


Los beneficios de SSDI se basan en su historial de ingresos, no en el nivel de su discapacidad. Si se aprueba su reclamo de SSDI, su beneficio por discapacidad será el mismo que un beneficio de jubilación completo: la cantidad que habría recibido según su historial laboral si hubiera cumplido la plena edad de jubilación cuando quedó discapacitado.

Y al aprobar su reclamo, la Administración del Seguro Social (SSA) ya ha determinado que está completamente discapacitado según su definición: su enfermedad o lesión le impide realizar la mayor parte del trabajo y se espera que dure al menos 12 meses o termine en la muerte. Su condición puede empeorar, pero aún está completamente discapacitado.


Por otro lado, si su condición mejora, podría perder beneficios.


El Seguro Social revisa periódicamente el estado médico de los beneficiarios del SSDI para ver si aún califican como discapacitados. Si la revisión muestra que su salud ha mejorado hasta el punto en que puede trabajar con regularidad, los beneficios se detendrán.


Lo mismo ocurre con la Seguridad de Ingreso Suplementario (SSI), el otro programa administrado por el Seguro Social que paga beneficios a las personas con discapacidades.


Los pagos de SSI no se basan en su historial de ingresos de por vida, pero sus ingresos actuales y las circunstancias financieras de su hogar sí los afectan. Su beneficio de SSI puede cambiar si cambian sus ingresos o su situación de vida, pero no se basará en el empeoramiento de su condición.


Los beneficiarios de SSI que son menores de 65 años se someten a las mismas revisiones médicas periódicas para determinar si todavía están discapacitados según los cálculos de la SSA. Una vez que cumpla 65 años, puede calificar para SSI en función de la edad en lugar de la discapacidad, por lo que el control médico se vuelve discutible.

Un empeoramiento de la situación médica puede afectar la forma en que el Seguro Social maneja una solicitud de beneficios por discapacidad. La SSA puede acelerar los reclamos de los solicitantes con enfermedades o trastornos particulares, y la gravedad de su afección puede afectar sus posibilidades de tomar una decisión rápida.